lunes, 12 de febrero de 2018

Paciencia infinita



La paciencia en un valor y cualidad que implica básicamente comprensión y tolerancia frente a situaciones de toda índole y también con uno mismo. Adquirirla puede ser un don, pero cuando se carece de ella queda entrenarla, adquirirla


Requisitos para lograr ser pacientes:

1.- Observar e identificar los talentos y debilidades humanas: Si aprendemos a reconocer que existen personas distintas podremos entender que no todos pueden ser como esperamos, que no todos pueden tener las cualidades o aptitudes que creemos deberían tener.Trata det identificar el nivel cultural, emocional y hasta espiritual y si hay oportunidad de conocer el origen de aquella (as) personas y algo de sus dolores será más sencillo comprender, ponerse en el lugar del otro para compadecer y para apoyarlo (s) dándole el tiempo y esperanza que necesita (n)

2.- Asumir que todo tiene su tiempo y no podemos forzar las cosas solo porque así creemos debe ser. Cuando nos ponemos metas o armamos por ejemplo proyectos y las cosas no dependen de uno mismo sino de varios, es preciso identificar que no toda la gente tiene tu premura, que tiene otro temperamento y si bien pueden desesperarnos por ser más lentos o menos eficientes , es necesario coordinar, comunicarse mejor para llegar a pactos importantes por el bien de las metas comunes y de esta manera librarse de los malos entendidos.
Una cosa es perder la paciencia con personas sin voluntad y otra muy distinta hacerlo con gente que se maneja con códigos y vías distintas a las nuestras, pero que buscan llegar al mismo fin. Queda entonces complementarse y apoyarse. Esto se da mucho en grupos de trabajo, sociedades y también en parejas.

3.- Esperar es a veces necesario para dar pasos definitivos: A veces es importante identificar las ventajas de la inacción, es decir, no perder los objetivos de vista, pero esperar a que el momento justo llegue para actuar y elegir acciones concretas que aseguren el buen resultado. Lógicamente no es posible imaginar situaciones, la inacción solo es beneficiosa cuando se conocen los peligros o desventajas de actuar antes. Por ejemlo: se da mucho en los chicos que quieren acceder a grandes universidades y se toman un tiempo prudencial para prepararse bien antes de volverlo a intentar. No significa que retrocedan, se preparan mejor para dar el paso otra vez más seguros.

4.- Cultivar la compasión: Cuando logras conocer las debilidades de las personas, resulta más sencillo aceptar y comprender su falta de fuerza, su lentitud, o apatía, falta de resolución, etc. No estamos obligados a invertir tiempo en personas que sentimos nos hacen perder o desgastan, pero si podemos comprender sus actitudes, la forma en la que actúan y cuando se de o sea necesario se podrá escuchar sin juzgar y sin ira.

No estoy diciendo que las heridas o pena se irán pronto, solo que la paciencia y compasión te harán dejar de sentir rencor y juzgar.

5.- Recordar que las metas importantes se forjan en base a pruebas de fe y sacrificio: No siempre los problemas pueden resolverse de la noche a la mañana, se requiere pensar bien antes de actuar y ser decididos y firmes cuando sea conveniente. Arriesgar es necesario y lo ideal, pero si las cosas se hacen cuando se tienen enemigos en contra por ejemplo, es preciso decidirse con firmeza en limpiar los caminos o abrirse paso a nuevas rutas de vida para sentirse en paz. 

Las almas fuertes necesitan libertad interior y si bien el dolor enseña, el dolor absurdo es insano y podemos y debemos evitarlo, porque ese tipo de emoción tiene que ver con la actitud terca e irracional ante situaciones que se anhela salgan de determinado modo.

6.- Si aprendes a tener paciencia contigo mismo podrás ser menos ansioso: Cuando sientas que por ejemplo tu día no funciona como lo esperas, que no culminas algo, que no sabes cómo actuar o que no eres lo capaz en algo, piensa de inmediato que evaluarte, ver en qué fallas, anotarlo y meditarlo te servirá de guía para volver sobre la marcha con cambios y siendo más resolutivo.

Si te quedas en el juzgarte y no valorar tus talentos, no podrás seguir y la ira, depresión o enojo sabotearán tu día.
Para entrenar el pensamiento impaciente repite siempre.
«– Si esto no depende de mí hoy, esperar y evaluar la situación me dirá como actuar mañana y los demás días.
– Si el resto no es como yo, es lógico porque venimos de distintos orígenes y nuestros valores no son empáticos o similares. Por tanto es mejor esperar a que el diálogo y acuerdos quiebren los obstáculos y se lleguen a acuerdos y sino se logra, podré seguir con mis metas sin lamentarme porque hice lo correcto.
– Debes callar antes de juzgar o herir porque si te compadeces del dolor ajeno es posible que también lo hagan alguna vez contigo.
– Si te pones fechas fijas para algo es más sencillo ser ordenado, la paciencia se suele ir cuando el desorden es el caos en una vida.»

7.- Cultiva la oración: cuando sientas que desesperas, que tu alma protesta, te invade el desaliento y decaes emocionalmente orar será tu motor porque ella te llenará de esa energía perdida, de esa fe que tambalea y de ese consuelo que necesitas. Es más , a menudo la oración es tan poderosa que crea el llamado sincronismo, basado en hallar lo que necesitas o a quien necesitas en tu vida para sentirte mejor o ser esa persona o situación especial que te hará pensar distinto para tu mayor bien.

Siempre recuerdo que una de mis consejeras espirituales en el colegio me decía que Dios no soportaba ver llorar a nadie y no podía dejar de consolarme y mimarme si oraba y luchaba por ser mejor como persona. 

Siempre sonreía cuando ella lo decía porque es verdad y es una experiencia que vivirán si la fe anida en sus corazones. Y si es así, recuerden que podrán tener un día o etapa gris y dura, pero nada de lo importante y necesario para que estén en paz les faltará y en situaciones de crisis, seres extraños (personas, situaciones) , ángeles de luz llegarán presurosos a su encuentro para consolarlos, ayudarlos y guiar sus pasos. 


8.- Presta atención a tu forma de hablar: Si no deseas herir, jamás seas mal educado cuando hables con alguien porque tu impaciencia te saca de quicio. Puedes decir las cosas claras y con justicia, pero sin insultar, sin humillar, sin tonos burlones y sin buscar venganza. 

Puedes decir un hasta aquí con decoro y sin demostrar ira, no es posible esconder a veces la desilusión o decepción, pero hasta para eso hay formas. Mi lema es calla, cuando los hechos hablen por sí mismos y esa (esas ) personas lo sepan y solo con mirarte sientan que la culpa no les cabe en el pecho, es suficiente dolor, no necesitas echar más gasolina, en todo caso, caminar es lo que queda porque la paciencia la necesitan ellos para asumir pulir sus almas con decisión.

Ahora dejo esta cancioncita para que los acompañe y haga meditar, espero ...


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